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PUEBLOS QUE VISITAR CERCA DE CALPE

La Costa Blanca cuenta con cientos de años de historia que se reflejan a través de sus pueblos y costumbres. Recorrer localidades como Altea, Jávea o Denia permite conocer de cerca la riqueza de esta tierra a través de sus tradiciones, su cultura y su gastronomía.

Calpe

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La frescura del mar y la serenidad de la montaña se aúnan en Calpe, una localidad delimitada en el este por el Mediterráneo y en el oeste por la Sierra d'Oltá.

La influencia de ambos elementos se refleja en la rutina diaria de la ciudad, donde predomina la tranquilidad pero en la que también hay mucha vida. Calpe invita a perderse por las calles de su casco antiguo, a dar prolongados paseos por la orilla del mar o a aventurarse en el interior del Parque Natural del Peñón de Ifach. ¿Por qué no hacerlo todo?

Altea

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Como un oasis en medio del desierto, así es Altea.

Un curioso pueblo repleto de pequeñas casas blancas, calles estrechas y empedradas y un olor a mar inconfundible. El encanto de Altea reside en su origen marinero que todavía perdura a día de hoy, pero también en sus calas, sus restaurantes y sus costumbres. Desplazarse hasta allí es encontrarse con la serenidad de un pueblo en el que sus vecinos te hacen sentir como en casa y de donde no tendrás ganas de irte jamás.

Jávea

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Es uno de los municipios turísticos más importantes de la Costa Blanca y, por lo tanto, un enclave de visita obligatoria.

Jávea es un lugar de contrastes en el que uno puede olvidarse de todo en la inmensa bahía que delimita el pueblo o puede experimentar la grandiosidad del litoral Mediterráneo desde sus pronunciados acantilados. La naturaleza y el buen clima van de la mano en esta localidad que cuenta con una larga historia que se remonta hasta el siglo XIII con la conquista de Jaume I.

Dénia

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Antes de llegar a Denia ya hay un elemento que llama la atención sobre esta ciudad: el majestuoso Montgó.

Un inmenso macizo que alcanza los 750 metros de altitud y que es uno de los emblemas de la población. Sin embargo, esta formación de origen natural rivaliza en belleza con otro de los símbolos del municipio, el castillo de Denia, una fortaleza que fue construida por los musulmanes durante los siglos XI y XII y que se erige en pleno centro urbano. Pero Denia posee otros atractivos más allá de sus monumentos, como es el caso de las playas cristalinas, el puerto y la excelente gastronomía típica de allí.

Alicante

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La capital de la provincia no es sólo la localidad con mayor número de habitantes, sino también una de las que más posibilidades ofrece a sus visitantes.

En Alicante no hay hueco para el aburrimiento, pues se pueden practicar actividades de todo tipo: culturales, deportivas, de ocio, gastronómicas, etc. Pero si hay un elemento que destacar en esta gran ciudad es la imponente bahía desde la cual se divisa uno de los monumentos más importantes de la capital: el Castillo de Santa Bárbara.

Elche

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Cuando se piensa en Elche vienen a la mente dos cosas: la Dama de Elche y el Palmeral.

Las réplicas de la primera inundan la ciudad, ya que la original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Sin embargo, el Palmeral sí que se puede (y se debe) visitar recorriendo sus más de 2.000 metros cuadrados que ocupan el centro de la ciudad y donde hay más de 200.000 ejemplares. Al margen de estos dos atractivos, en Elche también merece la pena disfrutar de monumentos como el Palacio de Altamira y degustar el arroz con costra, el plato típico de la ciudad.

Villajoyosa

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Pintorescas casas de colores y una pequeña playa de agua limpia en forma de luna son los rasgos distintivos de esta localidad de la Costa Blanca, famosa por el chocolate que en ella se fabrica.

Los primeros indicios de vida en Villajoyosa datan de la Edad de Bronce y todas las culturas que han pasado por ella han dejado de una forma u otra su huella. El encanto de Villajoyosa reside en que es un pueblo tranquilo, en el que parece que el tiempo se detiene para alargar al máximo el disfrute.